Son las 4 de la mañana
y el despertador toca. Valijas listas, solo bañarse, vestir y partir. Partir
para el tan esperado viaje. Que camino tomar? Para donde ir? Quien voy a
visitar? Faltan 1h e 30 minutos para pisar en el corredor hasta el grande pájaro
que tanto llamamos de avión. Y así, transportarme a otro mundo. El mundo que
quieras ir, playa, montañas, desierto…algo donde puedas sentirte libre y en
armonía plena. Como ir a casa, pero en un mundo paralelo. Un mundo de sueños, sin
preocupaciones o mala onda, una mistura de aventura, familia y alegría en cada
nuevo rincón. Así es el sentimiento que guardo de Chile y que pude compartir
con todos, especialmente con mi gran amiga y hermana. Gracias a todos por el
cariño y atención. Tamy.
